automotivación

Mantener la automotivación es vital para lograr tus objetivos comerciales.

Tanto si estás emprendiendo como si ya estás gestionando tu negocio, es en tu mente donde se crea todo, antes de invertir tiempo y dinero en la realidad.

La idea de una nueva empresa, los objetivos comerciales o la administración de las operaciones cotidianas de tu negocio, se generan en tu pensamiento mucho antes de existir realmente.

Para que este pensamiento sea productivo debes tener el estado de ánimo y la energía correcta.

Sin embargo, a veces, esto supone todo un desafío.

La falta de motivación puede afectar a tu confianza y dañar tu potencial de éxito.

Cuanto más motivado se está, más fácil resulta abordar objetivos ambiciosos y alcanzar niveles más altos de éxito en tu negocio.

El camino hacia el éxito empresarial puede ser un juego solitario, largo y lleno de baches.

Supone un largo aprendizaje y, en muchas ocasiones, son necesarios varios intentos y giros equivocados antes de llegar al modelo comercial correcto que además de funcionar, encaja con tu plan de vida, tu visión y tus objetivos.

La verdad es que, construir y mantener tu propio negocio puede ser una fuente de diversión y de satisfacción, pero también supone que haya días en que te sientas asustado, solo y confundido.

Por eso, tener un negocio propio, implica dominar el juego interno de uno mismo y el juego externo de los negocios.

Tener una mentalidad de éxito es esencial para poder avanzar en los momentos difíciles.

Para empezar, puedes seguir estos consejos sobre motivación empresarial y generar el impulso que necesitas para alcanzar tus objetivos.

La motivación se basa en todo aquello que nos impulsa a llevar a cabo ciertas acciones hasta alcanzar un objetivo.

Podemos definir motivación como la voluntad que nos estimula a hacer un esfuerzo, con el propósito de alcanzar ciertas metas.

La motivación depende de factores internos y externos, que estimulan el deseo y la energía para permanecer interesados y comprometidos con un trabajo.

La automotivación resulta de la interacción de factores, conscientes e inconscientes, como:

^

La intensidad del deseo o la necesidad.

^

El incentivo o valor de la recompensa al cumplir el objetivo.

^

Las expectativas del individuo.

Estos factores son los motivos que uno tiene para comportarse de cierta manera.

Vamos a ver algunos conceptos relacionados.

¿Qué es la mentalidad?

 

La mentalidad es la forma de pensar.

Puede ser una inclinación o disposición mental, o un estado de ánimo.

Nuestra mentalidad se conforma por la colección de pensamientos y creencias que dan forma a nuestros hábitos de pensamiento.

Y nuestros hábitos de pensamiento afectan a cómo pensamos, qué sentimos y qué hacemos.

Mentalidad o mindset es nuestra colección de creencias y pensamientos que conforman nuestra actitud, inclinación, hábito o disposición y determinan las interpretaciones y respuestas que damos a determinadas circunstancias y situaciones.

Actitud y mentalidad.

 

Una actitud es una forma establecida de pensar o sentir acerca de alguien o algo, que generalmente, se refleja en el comportamiento de una persona.

Las actitudes suponen una tendencia aprendida para evaluar las cosas de cierta manera, ya se trate de personas, problemas, objetivos, etc.

La actitud se compone de 3 elementos:

 

  • Un componente emocional: cómo te hace sentir la persona, el objeto, el problema.
  • Un componente cognitivo: tus pensamientos y creencias sobre el tema.
  • Un componente de conducta: Cómo la actitud influye en tu comportamiento.

 

Tu actitud es cómo te sientes acerca de algo.

Tu mentalidad da forma a tu actitud y tu actitud refuerza tu forma de pensar.

Creencias y mentalidad.

 

Podríamos decir que una creencia es una sensación de certeza sobre algo.

Los elementos básicos de las creencias son las ideas, ideas que se construyen a partir de nuestras referencias y experiencias, que se van afianzando como ciertas, hasta convertirse en creencias arraigadas que moldean nuestra actitud y afectan a nuestra forma de pensar.

Estas creencias pueden llegar a interponerse en tu camino y convertirse en tu peor enemigo.

Piensa, por ejemplo, en creencias como soy malo para los números, no se me dan bien las personas o no soy bueno organizando.

Por eso es tan importante saber en qué se basan tus creencias.

Como dice Dweck, enseñar una mentalidad de crecimiento crea motivación y productividad en el mundo de los negocios.

Generar una mentalidad  de crecimiento es tan importante porque te ayuda a liberar todo tu potencial.

Vamos a verlo con un ejemplo.

Piensa en tu inteligencia, tus talentos, tu personalidad.

¿Son rasgos fijos, grabados en piedra o son cosas que puedes cultivar a lo largo de la vida?

Las personas con una mentalidad fija piensan que nada puede cambiar sus rasgos y dedican todos sus esfuerzos a probarse a sí mismos y a los demás, lo válidos que son, porque consideran que el éxito solo llega a través del talento y no necesita ningún esfuerzo.

Las personas con una mentalidad de crecimiento ven sus cualidades como cosas que pueden desarrollar a través de su dedicación y esfuerzo, y comprenden que nadie ha logrado grandes cosas sin años de práctica y aprendizaje continuo.

Esta forma de pensar crea un amor por el aprendizaje y una capacidad de recuperación, que es esencial para obtener grandes logros.

¿Qué es Automotivación?

La automotivación es la fuerza que te impulsa a hacer las cosas, a lograr tus objetivos, te hace sentir más satisfech@ y mejora tu calidad de vida.

Daniel Goleman identificó 4 elementos en la motivación:

^

Impulso personal para lograr el deseo de mejorar o cumplir ciertos estándares.

^

Compromiso con los objetivos personales o empresariales.

^

Iniciativa como disposición a actuar sobre las oportunidades.

^

Optimismo, la capacidad de seguir adelante y perseguir los objetivos, a pesar de los reveses.

Las personas automotivadas tienen muchas ventajas, suelen ser más organizadas, gestionan mejor el tiempo y tienen más autoestima y confianza.

Por tanto, comprender y desarrollar la automotivación puede ayudarte a tomar el control en muchos aspectos de tu vida.

¿Cuál es tu motivo?

Lo fundamental para automotivarse es entender qué te motiva a hacer cosas.

Esto puede parecer obvio, pero a veces lo que nos motiva está oculto o enterrado bajo nuestra agenda o, simplemente, cambia y evoluciona sin darnos cuenta.

Hay dos tipos principales de motivación:

^

La intrínseca, basada en la satisfacción que obtenemos al realizar la acción, incluye divertirse, estar interesado o desafiarnos personalmente.

^

La extrínseca, cuando se realiza la acción para obtener una recompensa; dinero, poder, reconocimiento…

La misma tarea puede tener motivadores intrínsecos y extrínsecos, que pueden ir variando en proporción, en diferentes momentos.

Sin embargo, en ocasiones, las tareas no cuentan con ninguno de estos motivadores y las hacemos igual.

Entran en juego los motivadores de obligación, que provienen de nuestra ética y sentido del deber.

En estos casos, es más probable que empieces a disfrutar si optas por una actitud positiva y abierta.

Lo cierto es que todos trabajamos mejor cuando nos gusta lo que hacemos.

Es más fácil levantarse de la cama por la mañana, somos más felices en el trabajo y en general, resulta mucho más fácil lidiar con el estrés y las largas jornadas de trabajo, cuando disfrutamos con lo que hacemos.

Cómo mantener la motivación

Fija un objetivo.

Tener un objetivo nos ayuda a estar motivados.

Crea un objetivo SMART y divide los objetivos a largo plazo en acciones más pequeñas, el progreso que realices todos los días te ayudará a generar impulso y motivarte para mantenerte en marcha.

Desafortunadamente, mucha gente toma la dirección equivocada para encontrar motivación, la unen a metas enormes, prácticamente inalcanzables y gasta toda su energía en intentar lograrlo.

En realidad, esto conduce más al agotamiento y la frustración que a la motivación.

Si tu objetivo es tener una tienda de éxito solo conseguirás satisfacción cuando esto ocurra y esto puede llevar años y desanimarte por el camino.

Los objetivos amplios y generales disminuyen nuestra motivación porque no contamos con hitos realistas y medibles que nos guíen en el camino.

En cambio, comenzar con un objetivo más específico, aunque desafiante, contribuirá a alimentar nuestra motivación.

Por eso, no es lo mismo marcarse el objetivo de aumentar las ventas, que decidir aumentar las ventas un 5% en los próximos 6 meses.

Si bien es conveniente apuntar alto, es igualmente importante alentarse a uno mismo y al equipo a lograr objetivos en el camino.

Cada vez que alcanzamos uno de estos objetivos más pequeños, se libera una explosión de dopamina que nos permite entrenar al cerebro para seguir deseando la meta y avanzar hacia el siguiente elemento de nuestra lista.

Revive los éxitos del pasado.

¿Recuerdas cómo te sentiste cuando alcanzaste un hito importante o tomaste una decisión acertada?

Dedica un tiempo a pensar sobre el proceso que seguiste, el trabajo que realizaste y el sabor de la victoria.

Revivir estos buenos momentos te ayudará a superar obstáculos y entrar en acción.

Aprende lo que necesites.

El conocimiento y la información son la clave para alimentar tu mente y mantenerte curioso y motivado.

Los procesos que seguimos a diario, a menudo, generan rutinas que desembocan en aburrimiento y causan una pérdida de motivación.

Intentar modificar la forma de hacer las cosas, cuándo se hacen, cómo se hacen e incluso cómo piensas en ellas, introduciendo novedades, puede renovar tu motivación.

Rodéate de personas entusiastas.

Trata de evitar a las personas negativas, es mucho más fácil estar motivados cuando las personas que nos rodean lo están.

También puedes encontrar inspiración en otros.

Siempre hay alguien que ya ha recorrido el camino que tú comienzas, alguien que se enfrentó a los desafíos que ahora te preocupan y salió victorioso.

Explorar cómo lo consiguieron, puede ser motivador y, además, te brinda ideas creativas para superar los retos.

También puede ayudarte apoyarte en alguien, un grupo o una persona de confianza que te entienda, con la que comentar tus ideas, tus acciones, tus avances.

Pueden ser otros propietarios de negocios con los que puedas hablar regularmente.

No se trata de pedir consejo, que también puede estar bien, pero lo más importante es sentirse comprometido con alguién más que nosotros mismos, una parte importante de la motivación es rendir cuentas, porque nos hace responsables de lo que hacemos.

Mantén una actitud positiva.

Ver los problemas como oportunidades de aprendizaje nos ayuda a afrontarlos con más ganas y seguridad.

Conoce tus fortalezas y debilidades.

Trabaja en mejorar tus debilidades y aprovechar tus puntos fuertes.

Hazlo.

Trata de no posponer las cosas y continúa trabajando, paso a paso, para alcanzar tus metas.

Podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos, pero a veces parece que nuestra cabeza trabaja en nuestra contra cuando se trata de lograr objetivos.

Establecer un objetivo es fácil, lo difícil es mantenerse motivado hasta alcanzarlo.

Aprender un idioma, ponerse en forma, ahorrar dinero o comenzar un negocio, son algunas de esas cosas que nuestro cerebro parece aplazar para mejor ocasión.

La postergación es una forma de autosabotaje, un ciclo de comportamiento paralizante.

Sin embargo, la automotivación puede ayudarnos.

Aunque algunos de estos métodos pueden depender de fuentes externas, la motivación viene de dentro.

Por eso, la mejor manera de motivarse es averiguar lo que te despierta y te pone en movimiento, puede ser tu música favorita, determinados pensamientos, celebrar el éxito…

Cuando encuentras una actividad que te impulsa y te da energía, has encontrado tu propio secreto motivacional.

¿Por qué procrastinamos?

Ron Siegel, profesor de Psicología de Harvard, sugirió que la clave para seguir adelante se reduce a devolver el optimismo y la diversión a la escena.

Según su investigación la razón por la que posponemos nuestras ambiciones está en nuestra psicología.

Nuestros cerebros modernos todavía están conectados con el antiguo propósito evolutivo de sobrevivir en un ambiente peligroso.

Así que, cuando llega el momento de ser productivos, en lugar de centrarnos en los aspectos agradables y gratificantes de lograr nuestros objetivos, nuestros cerebros se fijan en la ansiedad y el miedo que conlleva algo nuevo.

Entramos en el modo de supervivencia y nos alejamos de las situaciones potencialmente incómodas.

De hecho, el optimismo y la diversión son conceptos relativamente nuevos para nuestro cerebro.

Menos mal que hay algunos métodos para superar esta situación:

Inclina la balanza a tu favor.

Para darnos cuenta de las ventajas de hacer algo, podemos empezar haciendo una lista de los beneficios de acabar esa tarea.

Puede que ese trabajo no sea divertido pero tener el fin de semana libre, sin seguir preocupado por ese tema, sí puede serlo.

Visualiza la experiencia.

Intenta visualizar y percibir las sensaciones que te brindará alcanzar tu meta.

Por ejemplo, si tu objetivo es atraer más clientes a tu establecimiento, intenta visualizar cómo te sentirás con la tienda llena de gente, cómo sonará la gente curioseando, preguntando, comprando.

Caminar mentalmente por el proceso del éxito y los beneficios que traerá, le enseña a tu cerebro a estar motivado por algo más que por el miedo.

Celebra las pequeñas victorias.

Uno de los aspectos más críticos de la automotivación es el placer y la alegría, y un sistema de recompensas lo propicia.

Recompensarse cambia la química de nuestro cerebro y nos motiva más.

Pero… ¡Cuidado! … No cometas el error de sabotear tus victorias con premios contraproducentes, debes elegir la recompensa adecuada, si las recompensas que te das socaban el objetivo, solo sirven para hacerte retroceder.

Invertir en ti mismo es el mejor regalo que puedes hacerte, así que debería ser algo que continúe recompensándote durante mucho tiempo.

En todo caso, celebrar nuestros pequeños triunfos nos aporta una dosis de motivación siempre necesaria.

Cómo motivar a los empleados

Cuando estás motivado te resulta mucho más fácil motivar a los demás.

Como propietari@ de una pequeña empresa necesitas maximizar los ingresos y aumentar la productividad, lo que significa que necesitas que tu personal trabaje de una forma eficiente, pero, además, en un negocio comercial el estado de ánimo de los empleados es fundamental para la experiencia de compra del cliente y para transmitir los valores de tu marca.

Unos empleados entusiasmados y llenos de energía generan un ambiente de trabajo y comercial, propicio para las ventas.

Sin embargo, un empleado poco comprometido puede crear un ambiente con graves efectos secundarios para tu negocio.

Por tanto, generar una cultura de motivación es una excelente manera de mantener a los empleados comprometidos con su trabajo y con tu proyecto empresarial.

Aquí tienes algunas técnicas de motivación laboral que puedes probar:

Dales un propósito.

Es importante que los empleados comprendan que lo que hacen contribuye a un objetivo mayor.

Muéstrales una imagen más grande, que les permita entender cómo encajan sus tareas en el panorama general del negocio.

Motívales explicándoles cuál es el propósito del negocio para que entiendan mejor su misión.

Comunícate con ellos y establece objetivos semanales más pequeños, que los hagan sentirse valiosos y valorados.

Lidera con el ejemplo, mostrando un entusiasmo contagioso por el logro de los objetivos.

Procura ser transparente y dales la oportunidad de hacer preguntas y dar su opinión, incluyéndolos en las decisiones, para generar compromiso y lealtad.

Crea un ambiente de trabajo positivo.

Alienta el trabajo en equipo y el intercambio de ideas, asegurándote de que el personal tenga los conocimientos necesarios para un buen desempeño.

Elimina el conflicto a medida que surja y otorga a los empleados la libertad y la responsabilidad de trabajar independientemente, cuando sea apropiado.

Genera un ambiente de trabajo donde tenga cabida la diversión y el juego.

Proporciona incentivos.

Motivar a los empleados, no solo consiste en darles incentivos económicos o días de vacaciones, se trata de mostrarles que se les valora, que se les escucha y que confiamos en ellos.

A veces, un simple por favor o gracias, puede ser suficiente para que alguien se sienta motivado a seguir por ese camino.

Lo importante es reconocer y celebrar sus logros y, no tanto, en qué consiste la recompensa.

Asegúrate de comprender el comportamiento de los empleados y de que el empleado entienda el por qué hace lo que hace y cómo debe hacerlo.

Si no encuentras la respuesta que esperas cambia el estímulo, experimenta, lo que motiva a unos puede no funcionar con otros.

12 Ingredientes para una motivación imparable

[Total:4    Promedio:5/5]