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La Transformación Digital ha pasado de ser necesaria a ser imprescindible.

No solo para las grandes empresas, sino también para los pequeños negocios locales.

De hecho es en los pequeños negocios donde un proceso de transformación digital puede suponer una oportunidad extraordinaria para acercarse a las necesidades y deseos del cliente, para atraer a nuevos clientes y fidelizarlos, para diferenciarse de la competencia, para aumentar las ventas, para agilizar sus procesos y ser más eficientes, en definitiva, para ser más competitivos.

Si los clientes cambian, una empresa, por muy pequeña que sea, no puede permitirse no cambiar con ellos.

Sin embargo, son los pequeños negocios los que tienen mayores dificultades en este proceso de transformación digital.

Se ve más como un obstáculo, como una labor difícil y costosa, que como una oportunidad.

Pero, al mismo tiempo, se percibe la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos, a las nuevas exigencias del consumidor y no quedarse rezagado frente la implacable competencia.

En este artículo entenderás qué supone la transformación digital y cómo puedes abordar este proceso sin morir en el intento.

Comprobarás que, lejos de ser un proceso imposible, la transformación digital supone nuevas oportunidades estratégicas para tu negocio.

No se trata únicamente de incluir la tecnologia en la gestión de tu negocio.

Tampoco, de utilizarla tímidamente para la gestión de tus clientes, a través de una discreta web o una página de Facebook.

Se trata de utilizar la tecnología como medio para lograr los objetivos de tu negocio y mejorar tus resultados.

Vamos a ver cómo hacerlo.

Si ha cambiado la forma de comprar, es necesario cambiar la forma de vender.

La tecnología ha modificado profundamente a la sociedad.

Lo digital multiplica nuestra capacidad de comunicarnos; hablamos por WhatsApp, vemos a nuestros amigos en la otra punta del mundo por Skype, tenemos acceso a información que supera los conocimientos de nuestro profesor o nuestro médico, podemos descargar la selección exacta de música que nos gusta, no necesitamos comprar el periódico para conocer la actualidad, podemos ver nuestros programas favoritos a la hora que queramos y desde cualquier lugar…

Y muy pronto tendremos coches autónomos, acceso inmediato a nuestras constantes vitales, gafas conectadas y tantas otras cosas…

¿Qué hace a los negocios ajenos a esta realidad?

Absolutamente nada.

La tecnología está obligando a los negocios, de cualquier tamaño, a repensar todos sus procesos.

La transformación digital supone evolucionar para aprovechar la oportunidad de mejorar cada día y ofrecerle esa mejora a nuestros clientes.

Se trata de un proceso que facilita el acceso a nuevos mercados, productos y servicios.

Un proceso que te conecta directamente con tus clientes, sus necesidades, sus problemas y sus deseos.

Un proceso que te permite ser más eficiente, más competitivo y más rentable.

Un proceso que aprovecha la tecnología para mejorar los resultados del negocio.

La transformación digital va más allá de la presencia en Redes Sociales, disponer de una página web, informatizar los procesos de la empresa o hacer marketing digital.

La estrategia digital supone una transformación más profunda del negocio, que aumenta el valor que ofreces a tus clientes y mejora tu modelo de negocio.

Te dota de nuevas habilidades, que te permiten crear una ventaja competitiva a través de las nuevas experiencias del cliente, de la toma de decisiones basadas en datos y de nuevas capacidades para la innovación.

Las ventajas son innegables pero…

¿Cómo se puede desarrollar todo esto en un pequeño negocio, con recursos reducidos y por una sola persona?

Pues, paso a paso.

Dado que, como decíamos, se trata de nuevos medios para conseguir los objetivos estratégicos de la empresa, lo mejor será elaborar un plan de acción que abarque todos los aspectos del negocio.

Es importante ser consciente de que se trata de una estrategia a medio/largo plazo, de manera que habrá que cubrir una serie de fases antes de ver los beneficios concretos.

Vamos a ver ahora cuáles pueden ser esas fases.

Fases de la Transformación Digital en un pequeño negocio

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Elaborar un Plan Personalizado

 

Para desarrollar cualquier proyecto hace falta un plan donde abordemos la consecución de unos objetivos concretos, qué quieres conseguir.

Partiendo de la necesidad que quieres satisfacer en el mercado, de a quién te diriges y de cómo quieres actuar, cómo quieres relacionarte con tus clientes, tendrás que definir las estrategias necesarias para satisfacer las necesidades de esos clientes, de la mejor forma posible.

Por tanto, se trata de un traje a la medida de tu negocio y de tus clientes.

Lo que hacen los demás puede servir o no, pero tu negocio debe ser único y la forma de satisfacer a tus clientes también.

Debes entender qué valor puede aportar lo digital a tu negocio en cada una de las áreas del mismo; ahorro de costes, mayor productividad, mejor comunicación con tus clientes, mejor servicio…

Saber escuchar, analizar las tendencias de los clientes y tener la flexibilidad necesaria para cambiar, es la base de una transformación digital efectiva.

Primero tienes que saber cuáles son tus objetivos, después saber dónde están tus clientes (las páginas que consumen, las redes donde se mueven) y por último, evaluar las herramientas más adecuadas para ofrecerles valor.

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Los Procesos

 

Muchas veces se trata de mejorar las herramientas que ya utilizamos.

Las herramientas centralizadas de gestión pueden dar respuesta a todas las áreas del negocio, ahorrándonos mucho tiempo y esfuerzo.

La tesorería, las compras, el almacén, las ventas… Toda la información de la empresa y los flujos de trabajo, pueden optimizarse simplemente evitando duplicar el trabajo.

Estar al tanto de las herramientas que tienes a tu disposición para gestionar tu negocio de manera eficiente y elegir aquéllas que más se adapten a tus necesidades, supone beneficios muy importantes.

Además, hoy en día no hace falta saber física cuántica para manejar estas aplicaciones, ni invertir un riñón en ellas, ya que son muy intuitivas y suelen existir planes adaptados a las necesidades de cada uno e, incluso, versiones gratuitas.

Por otro lado, está el factor de la movilidad, si la tecnología pone a nuestra disposición consultar el correo o acceder a los datos del negocio desde cualquier lugar y dispositivo…¿Por qué no aprovecharlo?

Muchas veces, no se trata de una cuestión económica sino de actitud, nos negamos a “perder el tiempo” en investigar y aprender a utilizar nuevas herramientas, que pueden facilitarnos muchísimo la gestión del negocio.

Este tipo de herramientas, a la larga, nos ahorran tiempo, hacen más eficaz nuestra gestión, nos ayudan a tomar decisiones basadas en datos y nos permiten ser más productivos y poder gestionar un mayor volumen de trabajo de forma automatizada.

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Los puntos de contacto con el cliente

 

La gente está en la red y se comunica a través de ella, busca e interactúa.

Muchos pequeños negocios ya cuentan con activos digitales; una página web, presencia en redes sociales, etc.

Pero es necesario analizar si esta presencia digital ofrece la experiencia que demandan los clientes.

No basta con tener presencia digital, sino que hay que aprovechar estos activos para acercarse al cliente, entenderlo, atraerlo, fidelizarlo y ofrecerle lo que quiere, en el momento en que lo necesita.

La ominicalidad obliga a replantearse parte de las acciones de marketing y comunicación.

El usuario quiere diversos canales de interacción que se complementen.

Las acciones y mensajes digitales tienen que continuar en el establecimiento físico y viceversa.

Pero, no debe tratarse únicamente de mensajes comerciales, sino aprovechar esta comunicación tan estrecha para aportar utilidad, interés y atractivo a tu cliente a través de tu negocio.

El online y el offline debe formar un todo que facilite a tu cliente lo que necesita y a tu negocio los resultados que esperas.

El uso del móvil favorece la interacción en directo, en cualquier momento y en cualquier lugar, por tanto, es algo que debes tener muy en cuenta a la hora de diseñar tu estrategia digital.

Esta experiencia de comunicación inmediata y directa con tus clientes también debe aprovecharse para recabar datos.

Para extraer información con un alto valor estratégico que te ayudará a segmentarlos y ofrecerles una experiencia más personalizada, así como a medir la eficacia de cada acción y facilitar el proceso de toma de decisiones.

Otro punto importantísimo en este paso es aprovechar el feedback de los usuarios para mejorar y también para detectar fans, opiniones o recomendaciones que pueden influenciar a posibles clientes.

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Diseño de nuevos servicios y productos

 

Después de haber mecanizado correctamente tus procesos internos y los puntos de contacto con tus clientes, ya estás en situación para detectar nuevas oportunidades de negocio y ofrecer ideas innovadoras adaptadas a tus clientes.

Mejorar la atención al cliente, abrir nuevas vías de negocio, ofrecer servicios complementarios a tus productos y viceversa…

Se abre un mundo de posibilidades que hay que aprovechar.

Además, se abren nuevos caminos hacia la economía colaborativa que otorga mayor flexibilidad y capacidad de adaptación a tu negocio.

Estas fases pueden constituir un modelo de evolución digital, capaz de acercar un negocio físico a las nuevas exigencias del consumidor.

Una forma necesaria de adaptarse a las circunstancias para poder competir y mejorar los resultados de un pequeño negocio.

Pero lo mejor de todo es que no tiene techo, es decir, a partir de estas cuatro fases puedes redefinir tu modelo de negocio, desafiar las reglas del juego y todo lo establecido, y probar cosas nuevas.

Una alternativa valiente, sin duda, pero que la tecnología hace posible.

Lo más importante en el reto digital es transformar nuestra mentalidad, vencer la resistencia al cambio y asumir la necesidad de avanzar por ese camino.

Empezar a ver la transformación digital como una oportunidad para aprender, para descubrir nuevas formas de trabajar más eficientes, para relacionarse e intercambiar conocimientos y como una puerta abierta al futuro, puede ser una forma de asumir este reto con más motivación y garantías de éxito.

La transformación digital de los negocios supone poner la tecnología al servicio de los objetivos de la empresa, aportando mejoras, que se conviertan en ventajas competitivas.

Pero, en un mundo tan acelerado, lo que hoy es una ventaja, mañana será un requisito sin el cual no cabe la supervivencia.

La competitividad reside en la capacidad de respuesta y adaptación a las necesidades de tus clientes.

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