Crear una marca
Una marca reconocida y querida, es uno de los activos más valiosos de cualquier empresa, grande o pequeña. Por eso, es fundamental para los resultados de tu negocio que trabajes activamente en crear una marca, capaz de enamorar a tus clientes.

Como pequeña empresa, es difícil competir con las grandes marcas con presupuestos de marketing impensables para ti. Para conseguirlo, necesitas encontrar formas de diferenciarte y aquí es donde un proceso de creación de marca puede ayudarte.

¿Qué es una marca?

La marca es la percepción que los clientes tienen de tu negocio. Percepción, que se forma en la mente del cliente de forma inconsciente, mediante la confluencia de una serie de factores que influyen en su experiencia, como el ambiente en el punto de venta, el diseño del sitio web, el tono de las publicaciones, el producto, el proceso de compra o el servicio al cliente.

El cliente, ineludiblemente, va a formarse una impresión de tu negocio. La construcción de marca, supone dirigir esa percepción hacia donde tú quieres.

¿Es sencillo construir una marca?

Construir una marca es un proceso, por tanto, no ocurre de la noche a la mañana. Sin embargo, trabajar de forma continua en ella, propicia las relaciones a largo plazo con los clientes y conduce a un aumento constante en las ventas, a través del boca a boca.

¿Qué es la construcción de marca?

Construir una marca supone generar conciencia de tu negocio, utilizando estrategias que tienen como objetivo crear una imagen atractiva, única y duradera de tu negocio.

¿Quieres crear tu propia marca? 

El comercio minorista es un negocio difícil, sobre todo cuando muchos compradores parecen querer el precio más bajo y la lealtad del cliente se dispersa.

Sin embargo, son muchos los minoristas que consiguen clientes leales, a pesar de existir alternativas más baratas.

¿Cómo lo logran? Una gran variedad de factores entran en juego cuando se trata del éxito minorista pero, un denominador común de estas empresas es que todas ellas han construido marcas fuertes.

Puede que te haya venido a la mente Sephora, Apple, Coca-Cola o Burberry pero, si piensas un momento en tu ciudad, en tu pueblo o en tu barrio, seguro que te vienen a la cabeza negocios locales cuya reputación les precede, los helados artesanos de tal o la juguetería de cuál. Negocios que se han convertido en un referente por la calidad de sus productos, la selección de sus artículos, el valor de su asesoramiento o la experiencia de compra.

En esta publicación, profundizamos en las estrategias de marca que pueden ayudarte a tener un negocio más memorable, aumentar la lealtad de tus clientes y distinguirte de tus competidores.

Esperamos que, al final del artículo, te quedes con algunas ideas básicas para crear una marca capaz de enamorar a tus clientes.

Puede que, la marca, sea una de las cosas más importantes que puedes hacer por tu negocio, ya sea nuevo o esté en marcha hace tiempo.

Un proceso sólido de creación de marca puede transformar un negocio pequeño en un competidor exitoso.

Tus clientes desarrollarán un nivel más profundo de confianza y lealtad, serán más propensos a comprar lo que vendes y actuarán como un altavoz para tu negocio.

¿Qué significa crear una marca?

Con la información a un golpe de clic, resulta muy fácil buscar la opción más barata.

Sin embargo, esto no significa que la lealtad esté muerta. Significa que, cuando no tenemos una conexión significativa con una empresa o con un producto, nos fijamos en el precio.

Para crear defensores de tu marca, que te recomienden y regresen a tu negocio, necesitas mostrar la historia real detrás de la empresa para conectar de una forma emocional con tu mercado.

La pregunta es… ¿Cómo se consigue esto?

La lealtad surge de establecer una relación auténtica con los clientes y visitantes. En lugar de enfocarse solo en la venta, hay que pensar en la marca como una herramienta capaz de atraer a tu cliente ideal en cada punto de contacto, sin desconectarse una vez que realiza una compra, sino sorprendiendo y deleitando también después.

Fomentar la lealtad a la marca supone hacer que, ante la necesidad de adquirir lo que tu ofreces, seas la primera opción que surge en la cabeza del comprador. Es muy importante ganarse la confianza de los clientes y conservarla.

Pero, generar confianza, comienza mucho antes de que un cliente visite tu sitio web o entre en tu establecimiento. Comienza por crear conciencia de una marca con la que otros clientes están encantados de hacer negocios.

Los consumidores de hoy tienen muchas opciones y, para simplificar el proceso de decisión, recurren tanto a las revisiones en línea como a sus iguales para hacerse una idea de lo que ofreces.

Las reseñas negativas, los comentarios en las redes sociales o un cliente que comparte una mala experiencia con sus amistades, pueden hundir tu negocio. Por eso, es más importante que nunca ser genuino, honesto y mostrar el lado humano de la empresa, para generar confianza.

Los consumidores no solo quieren una relación con una marca sino que también buscan compartir valores. Esto significa que, para que tu negocio destaque, debe comunicar claramente lo que representa. Puede ser el valor de los productos locales, el gusto por lo exclusivo, el trato cercano y personal, la animación del barrio…

Para fomentar una relación, es necesario conocer al interlocutor y aprovechar la tecnología, como las redes sociales, el CRM o las herramientas de marketing, para saber por qué compran nuestros clientes y qué valoran. Esto te ayudará a ofrecer una experiencia personalizada y atractiva.

El compromiso con una marca solo ocurre cuando la empresa trabaja para desarrollar una conversación bidireccional con su audiencia.

La lealtad a la marca se gana cuando se ofrece un gran producto, se establece confianza y se conecta con los valores compartidos con la audiencia.

La gente espera conveniencia pero desea significado.

Hay que profundizar en las conexiones emocionales con los consumidores, el lado racional de la vida no es suficiente.

Todos tenemos acceso a mucha información pero necesitamos conectar con lo que hay detrás de la promesa. 

Pasos para crear una marca.

La experiencia que vive tu cliente cuando entra en contacto con tu negocio, ya sea visitando tu tienda en línea, mirando el escaparate de tu establecimiento físico o consultando una duda desde las redes sociales, es lo que separa a los negocios que generan clientes leales de los que están condenados a librar una batalla perdida con el Amazon de su sector.

Sin embargo, diseñar esa experiencia de una forma estratégica es algo que requiere tiempo y un trabajo profundo donde no cabe la improvisación.

Por lo tanto, tendrás que dedicar tiempo a la investigación y la reflexión.

Si queremos crear experiencias de cliente realmente útiles, es necesario comprender sus necesidades mejor que nadie.

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Determina quién es tu público objetivo.

No se puede ser todo para todos. Por eso, construir una marca, requiere tener en cuenta a quién quieres llegar, para adaptar tu oferta y tu mensaje a satisfacer sus necesidades exactas.

La clave es ser específico, para averiguar el comportamiento y el estilo de vida de tus clientes potenciales, así como, comprender su personalidad, para crear una identidad de marca que puedan entender y con la que quieran relacionarse.

Exactamente igual que, como individuos, preferimos rodearnos de gente con la que compartimos algo y que nos cae bien, ocurre con las empresas.

Por eso, tienes que descubrir su dolor.

Tienes que convertirte en el médico o terapeuta de tus clientes, entender sus desafíos, temores y frustraciones para desarrollar la experiencia más satisfactoria posible.

Escucha con empatía a tus clientes actuales para descubrir qué les gusta y qué no, examina su comportamiento, realiza encuestas para conocer su opinión de primera mano, habla con tus mejores clientes para averiguar qué es lo mejor que haces y en qué puedes mejorar.

En la empresa, la curiosidad es la vida y la suposición, la muerte.

Recopila esta información y extrae las ideas principales.

Piensa como tu cliente. Crea un mapa visual de su viaje hacia la compra y descubre cómo ayudar al cliente en cada etapa del camino, acercándolo a la compra. Cuando toma conciencia de su problema o deseo, cuando investiga, cuando considera las opciones y las compara, cuando compra, cuando evalúa la compra, cuando la repite y cuando recomienda su experiencia.

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Establece la declaración de misión de tu marca.

La misión de tu negocio es la razón de ser del mismo, su por qué, el valor que proporciona al público. 

Además, la misión será el faro al que mirar al definir los demás aspectos de tu estrategia de marca.

Todo, desde tu logotipo hasta el lema, el tono, el mensaje y la personalidad de tu negocio, debe reflejar esa misión.

Cuando la gente te pregunte qué haces, la respuesta es la declaración de misión de tu marca.

Por ejemplo, todos conocemos el lema de Nike, Just Do It… (Solo hazlo). Pero, ¿conoces su declaración de misión?

La misión de Nike es: “Brindar inspiración e innovación a todos los atletas del mundo” y añade, “Si tienes cuerpo, eres un atleta”.

La compañía ha construido una reputación y un seguimiento tan grandes, que puede ampliar su público objetivo con este anexo.

Pero, antes de llegar ahí, es mejor empezar de menos a más y centrarse primero en un público concreto. Después, la lealtad de tu marca puede crecer lo suficiente como para expandir su alcance.

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Investiga marcas dentro de tu nicho.

Imitar exactamente lo que están haciendo las grandes marcas dentro de tu sector puede ser un error. Ellos están en otra fase y en otra liga.

Pero, esto no quiere decir que no debas tener en cuenta lo que hacen bien, las brechas que no cubren o en qué fallan.

El objetivo es diferenciarse de la competencia y convencer al cliente de que es mejor comprar en tu negocio.

Investigar a tu competencia o marcas de referencia, es un elemento clave para el desarrollo de tu propia marca.

Puedes elegir a unos cuantos competidores, tanto grandes como de carácter local y hacer una hoja de cálculo donde responder a las siguientes preguntas:

¿El competidor es consistente con sus mensajes e identidad visual en todos los canales?

¿Cuál es la calidad de sus productos y servicios?

¿Qué dicen sus clientes en los comentarios o reseñas?

¿Cómo desarrolla su negocio tanto en línea como fuera?

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Resume las principales cualidades y beneficios que ofrece tu marca.

Siempre habrá marcas con presupuestos más grandes y más recursos, que dominen el mercado pero, tu oferta ha de ser única.

La combinación de productos, servicios y beneficios que ofreces, te pertenecen solo a ti.

¿Cuáles son las razones por las que tu público objetivo debe elegir tu marca?

No se trata de una lista de características de tus productos o servicios sino del valor que proporciona tu negocio a la vida de tu público.

Por ejemplo, un asesoramiento más personalizado y cercano, una forma de apoyar la economía local, un conocimiento especial del producto, una forma particular de comercialización, una experiencia única, unas habilidades destacadas, un producto o selección de productos exclusivo, una presentación excepcional, un empaque extraordinario…

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Diseña la identidad de tu marca.

Cuando hablamos de construcción de marca, seguramente, la identidad visual sea lo primero que viene a tu mente, sin embargo, sin el trabajo previo de los puntos anteriores, el resultado no será efectivo.

Crear el logotipo y el eslogan de tu negocio puede ser la parte más emocionante del proceso, con la que, tal vez, necesites ayuda externa, pero no deja de ser la forma de materializar las conclusiones a las que hayas llegado previamente.

La identidad visual de tu marca supone la tarjeta de presentación de tu negocio y el reconocimiento visual de tu promesa.

Una guía de estilo de marca ha de incluir:

 

  • El diseño del logotipo así como diferentes tamaños y colores.
  • La paleta de color.
  • Tipografías y fuentes.
  • Iconografía.
  • Fotografía y estilo de imagen.
  • Elementos web.
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Define el tono de tu marca.

La voz de tu negocio depende de su misión, su audiencia y la industria en la que se mueve. Es, cómo te comunicas con los clientes y cómo te responden. 

El tono podría ser profesional, amistoso, orientado al servicio, autoritario, técnico, desenfadado, conversacional, distante, experto, divertido, informativo…

Existen muchos adjetivos que pueden definir el tono de una marca.

En todo caso, la elección debe responder a lo que tenga sentido para tu negocio y que resuene en tus clientes objetivos.

El tono correcto será el que tiene más probabilidades de conectar con tu audiencia.

Esto es particularmente importante a la hora de publicar artículos en el blog o publicaciones en las redes sociales.

Mantener una voz coherente ayudará a que la marca sea reconocida en múltiples canales de la misma forma.

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Construye un mensaje de marca.

Tu mensaje debe estar asociado a tu marca y transmitirse en una o dos frases.

Este mensaje debe definir de forma clara aspectos como: quién eres, lo que ofreces y por qué deben escucharte.

El mensaje es una oportunidad para comunicarse a nivel humano, estableciendo una conexión emocional directa con la audiencia.

Por tanto, el lenguaje que uses debe entenderse de inmediato, ser simple y claro, mientras toca la fibra emocional y se aparta de expresiones manidas hasta la saciedad. 

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Deja que la personalidad de tu marca brille.

Los clientes no están buscando otra empresa que ofrezca lo mismo que todas las demás. Buscan una experiencia adaptada a sus necesidades y respaldada por una interacción personal genuina.

Por eso, es importante que la personalidad de tu marca se refleje en todos los puntos de contacto con el cliente.

Puede ser algo tan simple como una voz conversacional en la comunicación, compartir contenido detrás de escena, contar historias reales o describir los productos de una forma peculiar.

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Integra tu marca en cada aspecto del negocio.

El proceso de construcción de marca nunca acaba. Tu marca debe ser palpable en todo lo que el cliente ve, lee y escucha.

Si un cliente entra en tu tienda, la imagen de marca debe estar presente tanto en el entorno como en las interacciones personales.

Cualquier cosa tangible, tarjetas de visita, anuncios o embalajes, deben mostrar tu marca.

Del mismo modo, en cualquier plataforma digital, tu marca debe ser visible y reconocible. 

Por supuesto, las redes sociales no son una excepción y deben mostrar tanto la identidad visual como la personalidad y el tono de la marca.

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Mantente fiel a tu marca.

A no ser que decidas cambiar tu marca para obtener una respuesta más efectiva del consumidor, la consistencia es clave.

La construcción de la marca no tiene ningún valor si la cambias constantemente o muestras tonos, piezas de contenido, valores o personalidades diferentes, en distintos canales o momentos. Esto confundirá al cliente y dificultará los resultados a largo plazo.

Fíjate por ejemplo en Starbucks, su misión es “Inspirar y nutrir el espíritu humano: una persona, una taza y una comunidad a la vez”.

Por eso, en cada cafetería, encontrarás Wi-Fi gratis, mesas grandes y música relajante. Y, tras el cambio de logotipo en 2011, todo sigue siendo reconocible.

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Defiende tu marca.

Una vez que construyes una marca que funciona para tu pequeño negocio, tanto tú como tus empleados tenéis que actuar de prescriptores.

Nadie conoce tu marca como tú, por lo que te corresponde correr la voz.

Al contratar empleados, asegúrate de que se ajusten a la misión y valores del negocio.

Crea una marca personal alineada con tu empresa que fortalezca su alcance. 

Tal vez, eres un referente en moda, además de tener una tienda de ropa, un músico excepcional con una tienda de instrumentos musicales o diseñas interiores con mucho gusto, además de tener una mueblería.

Al mismo tiempo, dale voz a tus clientes más fieles, anímalos a publicar comentarios, participar y compartir.

Cómo crear conciencia de marca.

Ahora que sabes cómo crear una marca con éxito, vamos a ver los componentes necesarios para crear conciencia de marca a través del marketing.
La experiencia del cliente en el establecimiento físico.

Tu tienda física es la herramienta de marketing más importante para el crecimiento de tu negocio.

Es el lugar que visitarán tus clientes, bien porque tu tienda llame su atención como transeúntes o porque hayan oído hablar de ella o la hayan visto en los medios digitales.

La experiencia que vivan en tu establecimiento, tanto a nivel humano como sensorial, ha de ser acorde a la idea que ya tienen formada de tu negocio. 

Con un simple vistazo a un escaparate, sacamos conclusiones sobre los productos comercializados, la calidad de los mismos, el rango de precios, el ambiente del establecimiento y todo lo que nos hace sentir.

De modo que, la experiencia, no solo debe ser excepcional sino acorde con la idea que nos formamos del negocio, en cuestión de segundos.

De ahí que, tengamos que contar con todas las piezas necesarias, situadas en el lugar correcto, para superar las expectativas y llegar a ser memorables.

Experiencia del usuario en el sitio web.

El sitio web, constituye otra base fundamental para un marketing efectivo.

En este caso, el objetivo es el mismo, la coherencia y la satisfacción de las expectativas del cliente. Sin embargo, las herramientas para conseguirlo son diferentes.

Es importante que la experiencia del usuario sea sencilla y cómoda, la web debe cargarse rápidamente y estar adaptada para móviles.

La mayoría de las actividades de marketing de tu marca conducirán el tráfico a tu establecimiento físico o a tu sitio web, de modo que, su diseño y usabilidad es tan importante como la decoración y el ambiente en el punto de venta.

SEO y marketing de contenidos.

Una de las formas más efectivas, a largo plazo, de aumentar el conocimiento de marca y generar tráfico orgánico relevante, es la optimización de motores de búsqueda (SEO) y el contenido adecuado.

Esto quiere decir que, cuando un potencial cliente hace una búsqueda en Google, debemos aparecer en los primeros resultados.

La búsqueda puede ser del tipo tienda de moda infantil, a lo que Google contestará ofreciendo resultados de tiendas de este tipo cerca de su ubicación.

Pero, imagina que la búsqueda fuese materiales recomendables para la ropa de bebé… ¿Te interesaría aparecer en los resultados de esa búsqueda?

Claro que sí, un potencial cliente está buscando algo relacionado con tu negocio, de modo que, una publicación que ofrece tu experiencia para solucionar una inquietud, puede ser la mejor carta de presentación para tu marca.

¿Qué pasaría si ese potencial cliente, además de información tiene acceso a los productos que está buscando? Efectivamente, primero has generado confianza en la marca para posteriormente generar conversiones.

Medios de comunicación social.

Los consumidores utilizan a menudo las redes sociales para tomar decisiones de compra.

¿Cómo puede tu marca educar, comunicarse e interactuar mejor con tus clientes a través de las redes sociales?

Pues, aportando contenido relevante y de calidad, consejos expertos, ideas inspiradoras, diversión, propiciando una comunidad activa o utilizando la publicidad de pago, por ejemplo.

Email marketing.

Puedes crear una lista de suscripción a través de formularios en tu sitio web o en el espacio físico.

La idea es poder estar en contacto con quien ha mostrado interés por tu marca.

Pero, no todos los correos deben estar orientados a las ventas, ya que los consumidores pueden estar en diferentes puntos del recorrido de compra, es decir, pueden estar en una fase donde solo buscan información o estar valorando diversas opciones.

De modo que, es bueno ofrecer el contenido correcto en el momento adecuado.

Publicidad.

Definir campañas de publicidad para tu marca, tanto recurrentes como específicas, es una buena opción para darle un empujoncito a la difusión de tu negocio.

Además de los medios tradicionales cuentas con opciones digitales como Google Ads o Facebook que, si se hacen correctamente, puede suponer un retorno de la inversión muy interesante.

El atractivo de la publicidad es que puede conseguir resultados de forma rápida pero también puede agotar tu presupuesto, de forma que, es la combinación de los distintos esfuerzos de marketing lo que dará resultados sostenibles.

Analiza.

Los datos son los que ofrecen una visión real de lo que ocurre, lo que funciona y lo que no, por lo que es necesario monitorear el progreso para realizar los ajustes necesarios en la construcción de marca y la actividad de marketing y aprovechar así, las tácticas con mejores resultados.

La combinación de todos estos elementos entorno a una estrategia y una ejecución consistente, es lo que cualquier negocio, nuevo o existente, necesita para construir una marca exitosa en la era digital.

Cómo construir tu historia de marca.

Las historias son herramientas poderosas para los minoristas porque cada uno tiene la suya, ya sea por cómo se fundó el negocio, cuál es la pasión que hay detrás de cada proyecto, cómo se seleccionan o elaboran los productos o cuáles fueron los inicios y cómo ha evolucionado hasta lo que es.

Esa historia es importante para los clientes que pueden sentirse identificados para respaldar esa marca y también para los empleados que se sentirán parte de algo más grande.

Por supuesto, también hay ciencia detrás de las historias. Nuestros cerebros están programados para reaccionar a las historias porque podrían ser importantes para nuestra supervivencia.

Además, las emociones que suscitan las historias, nos hacen empatizar y crear conexiones emocionales que se convierten en confianza.

Por eso, es fundamental aprender a construir una historia de marca única para tu negocio. 

La historia de marca representa quién eres y cuál es el propósito de tu empresa, a la vez que, establece el escenario para cada interacción que los clientes tienen con tu marca, en la tienda y en línea.

Hace no mucho tiempo, a los consumidores solo les importaba el producto, el precio y la funcionalidad pero, hoy en día, esto ha cambiado.

Los consumidores quieren conectarse con un espíritu que atraiga su sentido de identidad.

Son las historias de marca las que permiten a los minoristas más pequeños atraer a nuevos clientes, incluso sin un gran presupuesto de marketing.

Cuando se hace bien, una historia es capaz de crear un vínculo mágico, aumentar las ventas y permitir que el conocimiento de marca se amplíe rápidamente.

Pero… ¿Cómo se hace esto?

Determina tu por qué.

Comienza con el por qué detrás de lo que haces.

¿Qué te motivó a comenzar tu negocio? ¿Cómo contribuyes a crear un mundo mejor? ¿Por qué es importante que exista tu negocio?

Es difícil, ¿verdad? Sobre todo cuando, en muchos casos, el emprendimiento surge de la necesidad y no de la motivación o cuando se inicia un negocio para aprovechar una oportunidad de ganar dinero.

La gente no compra para que alguien pueda vivir, lo que buscan es resolver un problema, personal o profesional, o algo que enriquezca sus vidas de alguna manera. Y, tu trabajo como minorista, es descubrir cómo hacer esto por ellos, de manera que puedan sentirse bien consigo mismos.

Comprende tu producto.

Para definir la historia de tu marca también debes comprender cómo y dónde encaja tu producto.

Si la historia de tu marca no se relaciona con el producto o servicio que ofreces, podría generar compromiso pero pocas ventas.

Estarás de acuerdo conmigo en que no se vende igual un Audi que un Kia.

Para descubrir cómo encaja el producto en la marca, pregúntate:

¿Cuál es la calidad y precio del producto?

¿Resuelve un problema o puede hacer que el comprador se sienta de determinada forma?

¿En qué se diferencia de los productos de la competencia?

Comprende a tu audiencia.

Para construir una historia de marca necesitas saber con quién estás hablando.

Sus pasiones y puntos débiles, te ayudarán a comprender cómo encaja tu historia de marca en sus vidas.

Además, no es suficiente entenderse con el cliente sino que hay que demostrar la pasión por lo que haces, para generar conexiones significativas.

Ser el mayor fabricante de quesos de tu provincia, puede ser un objetivo que la gente no apoye. Sin embargo, proporcionar empleo a 200 personas y ayudar a revitalizar la comunidad, es un objetivo que la gente puede respaldar.

Cómo implementar tu historia de marca.

Crear una historia de marca es una cosa pero, implementarla en todas las áreas de tu negocio, es otra.

Cada interacción de un cliente con tu negocio debe dar vida a tu historia de marca.

El diseño de la tienda, tanto física como online, debe contar la historia, así como las redes sociales, el logo, los productos o los empleados.

Pero, no se trata de repetirla en todas partes sino de demostrar que esa historia es la base que lo inspira todo e impulsa activamente tus decisiones empresariales.

Por eso, es importante que la historia de tu marca te represente de forma auténtica o se notará.

¿Cuál es la historia de tu negocio? o ¿La tuya propia si quieres construir una marca personal? o ¿La de tus productos si eres fabricante?

Cómo crear una Lovemark.

Lovemarks son marcas que han podido generar lealtad más allá de la razón y la lógica.

Sucede cuando los clientes dicen me encanta esta empresa, este producto o este servicio y los empleados dicen me encanta venir a trabajar aquí.

Seguramente, Apple es uno de los mejores ejemplos de lovemark, pero hay ejemplos mucho más de andar por casa que lo han conseguido.

¿Te suena la empresa Desatranques Jaén? Una empresa familiar que ha logrado vender miles de camisetas con su logo fuera de su comunidad cuando, en realidad, se dedican a los desatascos. Todo, gracias a su forma de comunicar. Con sentido del humor, humildad y creatividad, transmiten humanidad. Puedes conocer su historia en este artículo, te encantará, es genial!

El concepto de lovemarks fue introducido por primera vez por Kevin Roberts, CEO de la agencia de publicidad Saatchi&Saatchi, en su libro El futuro más allá de las marcas. Lovemarks.

En él, afirma que los ingredientes necesarios para construir una relación a largo plazo con los clientes son el amor y el respeto.

Roberts sugiere que se puede crear una lovemark utilizando 3 técnicas:

  • Creando grandes historias que toquen las emociones de la gente.
  • A través de una marca sensorial mediante el uso de los sentidos.
  • Creando una relación basada en valores, confianza, transparencia y compromiso.

Hablar de amor hacia una marca puede parecer exagerado pero, si observamos nuestros propios comportamientos de compra veremos que, nuestras elecciones, están influenciadas por cómo nos hace sentir cada marca.

Después de todo, mientras que la razón nos lleva a sacar conclusiones, son las emociones las que nos llevan a actuar, en este caso a comprar.

La marca minorista ha recorrido un largo camino desde cuando una tienda física, una paleta de colores y un logo, eran suficientes.

Ahora, hay que ser capaz de inspirar y sorprender en cada punto de contacto con el cliente.

Hacer, descubrir, hacer.

Prueba cosas, aprende de ellas y luego intenta hacerlo mejor hasta encontrar la mejor versión de tu negocio en cada etapa.

De nada sirve proporcionar una experiencia excelente y cálida en la tienda, si luego no lo haces en línea o por teléfono, el cliente pierde la conexión. No basta con decir a la gente cuáles son tus valores, hay que demostrarlos a través de las iniciativas que emprendes, las personas a las que contratas o las empresas con las que haces negocios.

Involucra a tus clientes en las decisiones que tomas y no temas evolucionar. 

La marca no debe estar grabada en piedra, debe crecer y evolucionar junto con el mercado.

Esto no significa cambiar tus valores centrales sino descubrir lo que se queda desactualizado y hacer un esfuerzo por mantenerse al día.

Si tu marca está muy arraigada a tu ciudad, mantente al día de los cambios que se producen en ella.

Si te diriges a jóvenes, piensa si sus gustos e intereses cambian.

Ha llegado tu turno, es el momento de empezar a crear una marca poderosa entorno a tu negocio…

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