vendedor

Un trabajo que muchas personas intentan obtener, creyendo que se trata de algo que no requiere de demasiada experticia, es el de vendedor. Algunos les llaman asistentes de compras, pero la realidad es que, ese trabajo, por sencillo que pueda lucir desde afuera, no significa precisamente que lo sea. De hecho, si las tiendas o negocios minoristas invierten más en la capacitación de este personal, pueden ver un cambio significativo en sus ventas.

En México, Colombia, Argentina, Venezuela y otros países latinoamericanos, es común ver en la parte exterior de los establecimientos, cuando solicitan personal, que los únicos requisitos que piden expresamente son: sexo de la persona, edad y que tengan “buena presencia”, pero una cara bonita no es suficiente para vender.

Si, en la actualidad, tienes vendedores en tu negocio y no inviertes en capacitarlos lo suficiente porque hasta ahora no has visto la importancia de hacerlo, es momento de apelar a tus dotes de liderazgo y empezar a cultivar el potencial de tus empleados, lo que será beneficioso tanto para ellos, como para ti y tu negocio.

Si todavía estás pensando que no es demasiado importante el contar con personal altamente preparado para trabajar de vendedor en tu negocio, mira a continuación algunos de los errores más comunes que cometen las personas en este cargo. Así podrás analizar a tu personal y ver si están cometiéndolos y necesitan de preparación o se encuentran en un buen nivel profesional.

Estos errores son:

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Persecución de los clientes.

Algo que puede resultar en extremo molesto para los clientes, es el hecho de entrar a un establecimiento y sentir la persecución de parte del personal por toda la tienda.

Las personas que entran al negocio pueden necesitar alguien que los asista en su compra, pero no necesitan de una sombra que no les permite tener su espacio o privacidad porque están siguiéndoles por todo el lugar sin dejarles tener su propio proceso de compra.

Cuando un vendedor persigue a un cliente por todo el establecimiento, este puede sentirse incómodo ya que este comportamiento puede percibirse como presión por parte del vendedor o desconfianza, lo que es aún peor porque puede ser considerado una ofensa.

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Falta de atención.

Esto es justamente lo contrario del punto anterior, en otras ocasiones al entrar a una tienda con la intención de comprar, los vendedores están cada uno en su propio mundo y no se preocupan de brindarle atención a la persona que acaba de entrar a su establecimiento por diversas razones.

Puede que piensen que la persona está solamente mirando y no se llevará nada o quizá la imagen de la persona no es precisamente de diseñador por lo que intuyen que, probablemente, no podrá pagar los precios de la tienda o que no está lo suficientemente interesado como para completar la transacción.

Sin embargo, ese es uno de los trabajos del vendedor, el de terminar de dar el empujoncito que hiciera falta para completar la venta.

Como puedes ver, un vendedor preparado tiene la capacitación para lograr el equilibrio entre brindarle atención a sus clientes, sin coartar su libertad y cederles el espacio que necesiten para tomar decisiones.

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Hablar demasiado.

Hace unas semanas entré a una tienda de ropa donde me abordó una vendedora con gran energía. Era una chica con muy buena presencia y de verdad tenía la voluntad de ayudar, el problema vino cuando empezó a hablar tanto que ni dejaba que yo le dijera lo que estaba buscando.

No llevaba ni 5 minutos en el lugar cuando ya tenía un montón de prendas de ropa en mis brazos para probarme, aunque ni siquiera tenía interés verdadero en varias de ellas, pero la insistencia de la vendedora era tal que sentí que no tenía más remedio.

Casi está de más decir que eso es un craso error. Cuando un cliente entra a la tienda todo en ella le debe hacer sentir bienvenido, desde la disposición de la mercancía, el olor, la iluminación, la música y por supuesto el personal.

Que tengas un vendedor con una energía bastante alta y de personalidad extrovertida no quiere decir que este sea un vendedor efectivo.

Un buen vendedor no es aquel que más habla, sino ese que logra detectar la necesidad de las personas que le abordan y le guía para que pueda adquirir el producto o servicio que mejor satisfaga sus necesidades. Para eso hay que saber escuchar y no solo marear a la otra persona con un discurso genérico.

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No saber responder las preguntas inherentes a sus productos y/o servicios.

¿Qué pasa cuando entra un cliente y pregunta acerca de los componentes de tu producto? ¿Crees que cualquiera de tus vendedores podrá aclarar sus dudas?

Esto es muy importante porque en muchos casos los clientes, para realizar la compra, necesitan tener confianza en la persona que les está asistiendo.

En caso de que no perciba preparación de parte de esta persona, esa confianza estará demasiado tambaleante, lo cual probablemente le lleve a realizar una objeción de compra que quizá el vendedor no podrá argumentar.

Un vendedor debe estar empapado de información acerca de los productos y/o servicios que comercializa. No para vomitar toda esta información sobre su cliente incluso antes de que este haya abierto la boca, sino para poder prestar adecuadamente un servicio de asesoría que sea superior e incluso pueda convertirse en uno de tus valores diferenciales por el cual te destaques de la competencia.

El capacitar a tus empleados no es garantía de que ya no habrá errores sino que, al tener la preparación adecuada, será mucho más probable que disminuya la frecuencia con la que los cometan.

Además de tener vendedores eficaces y capacitados, otra manera en la que puedes incrementar considerablemente tus ventas es dando el salto hacia lo digital. Si no sabes cómo hacerlo aprende en Gananci cómo vender a través de Instagram y Facebook.

Autor invitado:

Andrés Gananci es un emprendedor y aventurero, apasionado de la vida, que fundó su primer negocio online con tan sólo 17 años. Doce años después, sigue viajando por el mundo mientras trabaja desde casa.

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